lunes, 5 de diciembre de 2011

Una adicción constituida como un fenómeno social ¿qué hacer cuándo está tan incorporada en la sociedad?

El alcoholismo es uno de los fenómenos sociales de adicción más generalizado de los últimos tiempos. Las causas son conocidas (personales, del ámbito familiar y sociales) los efectos y consecuencias (problemas físicos, psíquicos, la muerte) también pero esto no significa que el número de personas alcohólicas haya disminuido.

Ahora teniendo en cuenta las cifras (Los bebedores en riesgo constituyen 28% de los hombres y 11% de las mujeres) ¿se puede determinar un perfil o personalidad alcohólica?

No hay un solo estereotipo de hombre o de mujer que sea más propenso a ser alcohólico, lo que si se puede encontrar son denominadores comunes que engloban, de una u otra forma, a la mayoría de las personas que padecen o padecieron este tipo de adicción.

La inmadurez de la personalidad se representa cuando alguno de los aspectos es interrumpido en el proceso de desarrollo. Hay personas que son incapaces de comenzar una vida independiente y adulta.

En mucho de los casos son personas que tuvieron infancias con un grado bajo de necesidades afectivas satisfechas llevando consigo un vacío en un aspecto fundamental de la conducta humana como lo es la niñez.

Por alguna causa este perfil de personalidad encuentra en el alcohol una forma eficaz de ocultar la realidad y los recuerdos que lo abruman constantemente.

Otro tipo de personalidad es la autotolerante. Estos tipos de adictos expresan una continua ansiedad oral y su necesidad de beber es permanente.

La necesidad de obtener placer se calma, en forma momentánea, con la bebida y se sienten gratificados al consumirla.

Ellos no beben para obtener un efecto, ellos disfrutan cada trago.

Las personalidad autoagrevisas y autosuficientes también pueden ser incluidas. Mientras que la primera hace referencia a aquellas personas que intentan, todo el tiempo, dominar su agresividad y utilizan el alcohol para aliviar ese malestar reprimido, la segunda engloba a aquellos hombres y mujeres que no logran soportar la idea de no ser omnipotentes. Ellos encuentran en la bebida el grado de protagonismo y grandiosidad que la sociedad se niega a reconocerles.

Estas clasificaciones son posibles de observar en alcohólicos que aún conservan su mente y su físico medianamente en “condiciones” debido al que deterioro mental cambia por completo la personalidad. En las últimas etapas del alcoholismo, previas a la muerte, ya ninguna descripción es válida.

Fuente: Fundación Manantiales

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