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jueves, 19 de abril de 2012

Las consecuencias de la obesidad


La obesidad es una enfermedad crónica en la cual existe un exceso de grasa en el organismo de la persona. Se evidencia porque el Índice de Masa Corporal (IMC) en un adulto es mayor a 30. El IMC se obtiene a partir de la estatura y el peso de un individuo. Sin embargo, debido a que el IMC no distingue entre el tejido adiposo y el tejido magro, otra forma de evidenciar si una persona es obesa, aunque más complicada, es mediante el porcentaje de su grasa corporal (hombre con más del 25% de grasa corporal, mujer con más de 30%).

Las consecuencias de la obesidad sobre la salud son resultado de un incremento de la masa grasa, como artrosis o apnea del sueño, o un incremento en el número de células grasas como diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares. Asimismo, la mortalidad incrementa en la obesidad.

Para tratar la obesidad, la reducción de peso es uno de los objetivos, pero no es el primer paso a seguir. Es fundamental primero trabajar en aquellos factores psicológicos asociados a la enfermedad, como ansiedad, inseguridad, y creencias erróneas acerca del peso y la comida. En Fundación Manantiales, nos encargamos de que los pacientes aprendan a aceptarse a ellos mismos y a sus cuerpos. Tratar primero el síntoma sería contraproducente ya que una dieta brusca funcionaría sólo a corto plazo y sería imposible mantener un peso equilibrado para no volver a aumentarlo.
El objetivo del tratamiento no es estético, sino que se basa en mejorar la calidad de vida, y en consecuencia, disminuir los riesgos de enfermedades cardiovasculares y otras mencionadas anteriormente. El paciente debe aprender nuevos hábitos de alimentación que reemplacen los viejos vicios y se acompaña de un aumento de actividad física. Lo importante es tener en cuenta que la obesidad no se trata mediante cirugías, medicamentos o dietas imposibles, sino que es necesario un cambio en los hábitos alimenticios mediante una dieta equilibrada.

Fuente: Fundación Manantiales


miércoles, 21 de marzo de 2012

Cuando el amor por otra persona deja de ser amor y se convierte en obsesión

La adicción al amor o codependencia se refiere a la obsesión que se puede padecer hacia una persona, hacia una relación o hacia el romance. En el primer caso, puede ser tanto una pareja como un hijo o un padre. El adicto siente que no puede vivir independientemente de la otra persona y lo lleva a tener actitudes posesivas. Es posible que la dependencia sea mutua y sea prácticamente imposible el desarrollo personal. Las personas adictas a la idea de estar en una relación no se preocupan tanto por quién sea la persona, si no por tener pareja en sí. Pueden cambiar de pareja constantemente, o por el contrario, aferrarse a relaciones negativas. Por último, hay personas adictas a los romances pasajeros, aventuras apasionadas, etc. Les interesa la seducción y la conquista, pero al poco tiempo se cansan (como el clásico Don Juan). Puede ser resultado de la fantasía, de la inmadurez o del subdesarrollo afectivo.

Los adictos tienden a idealizar a la otra persona hasta convertirlos en un ser divino y se vuelven incapaces de disociar la realidad de su situación. Creen que la felicidad solo puede alcanzarse junto con la otra persona, por lo cual se ilusionan y proyectan futuros. El proceso de enamoramiento en estos casos generalmente ocurre muy rápido, como un “flechazo amoroso”. Los adictos confunden deseo y amor con dependencia y adicción.

El problema radica en que el adicto, al ser capaz de entregar todo por la otra persona, niega sus propias necesidades y deseos. Asimismo, oculta sus sentimientos de dolor, rabia o sufrimiento por ser considerados como una posible causa de perder a su pareja. Es por eso que, aún en situaciones de violencia o de conflictos, los adictos al amor hacen todo lo posible para mantener la paz y evitan la confrontación. El mayor miedo es el miedo al abandono, así como también el miedo a ser independientes. La propia represión de sentimientos conlleva a la necesidad de vivir a través de los sentimientos del otro. Sin embargo, los adictos nunca se sienten satisfechos con la devolución de amor; constantemente desean y piden más. Como viven a través de la vida de su pareja, creen que poseen control sobre ella e intentan perfeccionarla.

Los adictos al romance o al sexo se caracterizan por tener conductas impulsivas y agresivas, falta de autocontrol, problemas de adaptación social e insatisfacción. Es frecuente el contacto con personas desconocidas con tal de mantener el anonimato, lo cual implica un peligro por el contagio de enfermedades venéreas como el HIV. El aumento de encuentros rápidos y casuales promueve los engaños y mentiras que acarrean sentimientos de culpa y desesperación.

En el tratamiento de esta adicción es imprescindible empezar por el reconocimiento de la enfermedad y de los pensamientos y sensaciones asociados a la adicción. Las estrategias cognitivas, terapias grupales, de familia/ de pareja, tienen por objetivo aprender habilidades para mantener la abstinencia y modificar las creencias y pensamientos erróneos que los pacientes tienen acerca del amor y las relaciones.


Fuente: Fundación Manantiales


miércoles, 29 de febrero de 2012

El síndrome de la adicción


La adicción es una enfermedad primaria o más bien un síndrome constituido por un conjuntos de signos y síntomas característicos.

A pesar de que la manifestación clínica de la adicción dependen además de las características individuales de personalidad de cada adicto, así como de las circunstancias socio-culturales que lo rodean, los síntomas siguen siendo característicos de la enfermedad.

Síntomas y características de la adicción:

* Pérdida de control del uso. Caracterizada por episodios de uso compulsivo que llevan a invertir tiempo y energía importantes en la conducta adictiva, de modo que el adicto funciona con mayor dificultad en su vida en general. Mientras el adicto insista en usar, el descontrol seguirá afectándolo.

* Daño o deterioro progresivo de la calidad de vida de la persona. Este deterioro se da en todas las áreas de la vida del adicto y se produce de manera progresiva, a través de las distintas etapas de la enfermedad adictiva.

* Uso a pesar de daño. Se manifiesta con la practica continuada de la conducta adictiva, a pesar del daño personal y familiar involucrado. Este síntoma es característico de la adicción y cuando se presenta es un marcador importante para el diagnostico.

Fuente: Fundación Manantiales

martes, 14 de febrero de 2012

Coordinan trabajos para abordar la problemática de las adicciones


La atención de personas con problemas de adicciones fue abordada el pasado viernes en una reunión del director general de Integración y Desarrollo Social, doctor Carlos López, técnicos y responsables del tema adicciones. Al encuentro también asistió el responsable del área de Adicciones, profesor Gabriel Freitas, personal técnico del Centro de Tratamiento de Adicciones de Maldonado (CETAM) y de la Fundación Manantiales.
Durante la reunión se abordó el funcionamiento de la red de atención, los Centros de Escucha, las becas de la Fundación Manantiales, así como también la implementación de una coordinación permanente entre los equipos técnicos del CETAM y de Políticas de Adicciones de la Intendencia de Maldonado.
En tanto, la comuna informó que “las personas de todas las edades que deseen consultar sobre la temática pueden dirigirse a los Centros de Escucha, espacios de contención y derivación atendidos por profesionales especializados en adicciones, así como también, discapacidad y adultos mayores. El objetivo de estos centros es brindar asesoramiento sobre servicios y recursos existentes, acercando a los barrios Kennedy, Hipódromo y Cerro Pelado, una escucha objetiva y técnica”, señaló.
En el barrio Kennedy se atiende los miércoles de 14 a 16 hrs.; los jueves en el horario de 11 a 13 está habilitado el servicio en el barrio Hipódromo, mientras que en Cerro Pelado, los miércoles de 17 a 20.30 y los viernes de 17:00 a 21: 30 hrs. También se brinda asesoramiento en la Oficina de Adicciones, de lunes a viernes de 9 a 15 hrs. Más información se puede obtener por el teléfono 4224 0943.

jueves, 26 de enero de 2012

Alcoholismo: tipos de personalidad

El tipo de personalidad autotolerante.Cuando un niño es sobreprotegido pierde la posibilidad de tomar iniciativas, y a la larga puede convertirse en un pusilánime. Al llegar a la edad adulta seguirá esperando que los demás decidan por él, tendrá temor a cualquier persona o situación que pueda traerle problemas, y en general no sabrá manejarse socialmente. Como consecuencia de la educación recibida tendrá hacia su persona una excesiva indulgencia, y será muy escasa su capacidad para aceptar frustraciones. Estos alcohólicos manifiestan una constante ansiedad oral, y su necesidad de succionar es permanente. Suelen requerir atención continua, y recurren al alcohol porque es algo que los gratifica y no se les niega, está siempre a mano. Su necesidad de buscar y encontrar placer se aplaca temporariamente con la bebida, y experimentan un gran gusto en consumirla. No beben para buscar un efecto, co

mo otros alcohólicos que incluso sienten rechazo físico hacia el alcohol, sino que disfrutan cada trago con una actitud sibarita. Terminan pareciéndose a niños embelesados con su juguete, y mientras no les prohiban beber no suelen entrometerse con nadie.

El tipo de personalidad autoagresiva. A muchos niños se los obliga a reprimir sus sentimientos, y cuando son agredidos deben cuidarse de reaccionar. Se los fuerza a contenerse a toda costa, lo que sin duda fomenta que los normales impulsos agresivos se vuelvan contra ellos mismos. En su vida adulta tienen temor de expresar su ira, y generalmente son personas que se dejan dominar por un jefe o por su propia pareja. Aunque a veces se atrevan a manifestar su disconformidad, tarde o temprano se autoinculparán por haberlo hecho. Al dominar su agresividad se produce un malestar que se alivia con la bebida; y además obtienen un beneficio secundario, ya que el alcohol les permite exteriorizar lo que reprimen. Tienen borracheras agresivas, lo que les llenará luego de culpa; y volverán al alcohol para aliviarse de ella. Al día siguiente no pueden comprender cómo han podido insultar y hasta golpear a alguien, y atribuyen su conducta al estado alucinante que les provocó el alcohol.

Fuente: Fundación Manantiales

viernes, 20 de enero de 2012

¿El alcoholismo es hereditario?


Alrededor de 1935 algunos médicos comenzaron a investigar una posible herencia genética en alcohólicos crónicos, basándose en que sus conductas parecían exceder la hipótesis de un mero síntoma. Allí podría haber “algo más.” El doctor William D. Silkworth, escribió al respecto:

“Hay muchas situaciones que surgen de este fenómeno de la desesperación alcohólica, que hace que los hombres hagan el sacrificio supremo de sus vidas antes que continuar en la lucha.

“La clasificación de los alcohólicos resulta muy difícil. Desde luego, existen los psicópatas que son seres emocionalmente inestables. Todos estamos familiarizados con este tipo. Es el que siempre nos dice que no volverá a tomarse un trago y encubre su arrepentimiento haciendo infinidad de resoluciones, pero nunca toma una determinación.

“Tenemos el tipo de hombre que no está dispuesto a admitir que no puede tomar ni una copa, y que planea distintos modos de beber: cambia de marca y muda de ambiente. Existe el tipo que siempre cree que después de permanecer sin beber licor por cierto período de tiempo, puede tomarse algunas copas sin peligro. Y existe el tipo maníaco-depresivo, que es tal vez al que menos comprendan los amigos y del cual podríamos escribir todo un capítulo.

“Luego concurren tipos enteramente normales en todos los órdenes, excepto en cuanto al efecto que el alcohol produce en ellos. Muchas veces se trata de personas aptas, inteligentes y amigables.

“Todos estos tipos, y muchos otros, tienen un síntoma en común: no pueden comenzar a beber sin que se desarrolle en ellos el fenómeno de la desesperación por el ansia desenfrenada de más licor. Como hemos sugerido, este fenómeno puede ser la manifestación de una alergia que diferencia a estas criaturas y las separa del común de los hombres. Tal condición nunca se ha hecho desaparecer permanentemente mediante tratamiento alguno del cual tengamos conocimiento. El único remedio que podemos sugerir es la abstención total.”

De todas maneras, el alcoholismo puede heredarse de una manera bastante complicada. Los hijos de alcohólicos están mucho más predispuestos que otros a esta adicción. Todavía no se sabe si la tendencia al alcohol puede heredarse genéticamente o se transmite por el medio social y cultural en el que el niño se desarrolla. Hay estudios que han comprobado que los hijos de alcohólicos, adoptados enseguida de nacer por padres no alcohólicos, están más predispuestos al alcoholismo que los hijos de no alcohólicos adoptados en las mismas circunstancias. Recíprocamente, hijos de no alcohólicos adoptados por alcohólicos, corren un riesgo cinco veces menor que los primeros. Así, se supone que los factores del ámbito familiar, cultural y social no son los únicos que inciden en este complejo fenómeno.

Fuente: Fundación Manantiales


miércoles, 4 de enero de 2012

El alcoholismo como fenómeno social

El problema del alcoholismo es un de los fenómenos sociales de adicción a una droga psicoactiva, como lo es el alcohol etílico, más generalizado en los últimos tiempos, se lo subestimado en importancia y en numero de afectados. El alcohólico es aceptado por la sociedad mientras es “gracioso”, pero las cosas cambian cuando su alcoholismo se descontrola.

Los hombres que consumen máximo 2 tragos diarios y las mujeres y ancianos que toman 1 trago o menos por día, son considerados bebedores moderados o sociales, ya que dicha cantidad no suele ocasionar inconvenientes en la salud.

Pero si hay que estar alertas cuando el consumo de licor por semana supera la cifra de 14 tragos para hombres y 7 para mujeres, en estos casos es necesario prestar mucha atención, pues podría estar en la categoría de bebedor en riesgo, con la posibilidad de progresar hacia un estado de abuso o dependencia.

De acuerdo con encuestas, tan solo el 10% de las personas son consideradas como abstemios, mientras que el 90% restante toma en cantidades variables. Los bebedores en riesgo constituyen 28% de los hombres y 11% de las mujeres, aunque en la población femenina se ha mostrado en el tiempo un incremento progresivo. Un 10% a un 20% de los individuos en la población general han padecido abuso o dependencia al alcohol en algún momento de su vida.

Fuente: Fundación Manantiales

martes, 29 de noviembre de 2011

Alcoholismo, una adicción socialmente conocida


El alcoholismo es uno de los fenómenos sociales de adicción más generalizado de los últimos tiempos. Las causas son conocidas (personales, del ámbito familiar y sociales) los efectos y consecuencias (problemas físicos, psíquicos, la muerte) también pero esto no significa que el número de personas alcohólicas haya disminuido.

Ahora teniendo en cuenta las cifras (Los bebedores en riesgo constituyen 28% de los hombres y 11% de las mujeres) ¿se puede determinar un perfil o personalidad alcohólica?

No hay un solo estereotipo de hombre o de mujer que sea más propenso a ser alcohólico, lo que si se puede encontrar son denominadores comunes que engloban, de una u otra forma, a la mayoría de las personas que padecen o padecieron este tipo de adicción.

La inmadurez de la personalidad se representa cuando alguno de los aspectos es interrumpido en el proceso de desarrollo. Hay personas que son incapaces de comenzar una vida independiente y adulta.

En mucho de los casos son personas que tuvieron infancias con un grado bajo de necesidades afectivas satisfechas llevando consigo un vacío en un aspecto fundamental de la conducta humana como lo es la niñez.

Por alguna causa este perfil de personalidad encuentra en el alcohol una forma eficaz de ocultar la realidad y los recuerdos que lo abruman constantemente.

Otro tipo de personalidad es la autotolerante. Estos tipos de adictos expresan una continua ansiedad oral y su necesidad de beber es permanente.

La necesidad de obtener placer se calma, en forma momentánea, con la bebida y se sienten gratificados al consumirla.

Ellos no beben para obtener un efecto, ellos disfrutan cada trago.

Las personalidad autoagrevisas y autosuficientes también pueden ser incluidas. Mientras que la primera hace referencia a aquellas personas que intentan, todo el tiempo, dominar su agresividad y utilizan el alcohol para aliviar ese malestar reprimido, la segunda engloba a aquellos hombres y mujeres que no logran soportar la idea de no ser omnipotentes. Ellos encuentran en la bebida el grado de protagonismo y grandiosidad que la sociedad se niega a reconocerles.

Estas clasificaciones son posibles de observar en alcohólicos que aún conservan su mente y su físico medianamente en “condiciones” debido al que deterioro mental cambia por completo la personalidad. En las últimas etapas del alcoholismo, previas a la muerte, ya ninguna descripción es válida.

Fuente: Fundación Manantiales

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Alcoholismo: el comienzo del consumo

Fin de año se ha transformado, desde hace un tiempo, en el trampolín hacia una vida más ligada a los excesos y el descontrol. Las vacaciones, la playa, el despoje de responsabilidades, aunque sea por unos días, llevan a varias personas a convertir a el verano en una bisagra en su vida. Un antes y un después donde hay varios factores que comienzan a tener fuerza.

En promedio el consumo de alcohol aumenta casi un 400% en verano con respecto al consumo en invierno. La bebida de mayor preferencia es la cerveza, del total de bebida ingerida, el 75.5% corresponde al consumo de cerveza, el 18% a la bebida blanca y el 6.5% al vino.

El 48 por ciento de las personas, tienen como fecha de inicio de consumo el esta estación, donde los peligros y excesos están servidos en bandeja y las tentaciones hacen de las suyas para que, finalmente, se decidan a probar todo tipo de drogas, bebidas alcohólicas y porqué no la mezcla de ambas.

La primavera, con un 31 por ciento, es la estación que le sigue en relación a la cantidad de gente que comienza a consumir. Fecha también ligada con el libre albedrío y la diversión.

En la costa Argentina más del 50 por ciento de los adolescentes toma alcohol en grandes cantidades y de distintas clases, el 25 por ciento ha probado las drogas y el 10, 12 ha consume o ha consumido marihuana en algún momento de su vida.

Las cifran reflejan una realidad que está ahí latente a la espera de soluciones. Los jóvenes consumen cada año en mayor cantidad. La adicción empieza en un momento determinado pero terminar con ella no es tan fácil. Quizás cuando se le quiere dar un corte la situación ya es otra.

Contaminar tus vacaciones con drogas y alcohol te pueden dejar sin verano.

Fuente: Fundación Manantiales


jueves, 10 de noviembre de 2011

Alcoholismo, edad de inicio. Cifras alarmantes

El problema del alcoholismo es un de los fenómenos sociales de adicción a una droga psicoactiva, como lo es el alcohol etílico, más generalizado en los últimos tiempos, se lo subestimado en importancia y en numero de afectados. El alcohólico es aceptado por la sociedad mientras es “gracioso”, pero las cosas cambian cuando su alcoholismo se descontrola.

Los hombres que consumen máximo 2 tragos diarios y las mujeres y ancianos que toman 1 trago o menos por día, son considerados bebedores moderados o sociales, ya que dicha cantid

ad no suele ocasionar inconvenientes en la salud.

Pero si hay que estar alertas cuando el consumo de licor por semana supera la cifra de 14 tragos para hombres y 7 para mujeres, en estos casos es necesario prestar mucha atención, pues podría estar en la categoría de bebedor en riesgo, con la posibilidad de progresar hacia un estado de abuso o dependencia.

De acuerdo con encuestas, tan solo el 10% de las personas son consideradas como abstemios, mientras que el 90% restante toma en cantidades

variables. Los bebedores en riesgo constituyen 28% de los hombres y 11% de las mujeres, aunque en la población femenina se ha mostrado en el tiempo un incremento progresivo. Un 10% a un 20% de los individuos en la población general han padecido abuso o dependencia al alcohol en algún momento de su vida.

También se ha observado que en los mayores de quince años, el 7% son bebedores excesivos, y el 5% son alcohólicos. Es decir que tenemos el 12% de esta población englobada en la problemática del alcoholismo. Según informes de Fundación Manantiales (Centro de Diagnostico y Tratamiento a las Adicciones), las edades de los chicos con problemas al alcohol están disminuyendo a pasos alarmantes.

Fuente: Fundación Manantiales

jueves, 3 de noviembre de 2011

Alcoholismo en mujeres

Por mucho tiempo el alcoholismo fue ligado y relacionado, directamente, con los hombres. Pero desde un tiempo se ha generado una paridad el consumo de bebidas alcohólicas, en exceso, entre ambos géneros.

¿Cuáles son las causas que llevan a una mujer a convertirse en alcohólica? No hay una sino varias que pueden presentarse todas juntas o separadas, en distintos momentos de su vida. Una de las más recurrentes el sufrimiento que le genera la tensión diaria y las carencias de todo tipo.

El género femenino, sufre grandes presiones en los distintos ámbitos en los que se maneja. Desde el trabajo, la familia, el rol como madre y esposa todo repercute en su estado anímico

llevando a estas, en muchos casos, a caer en la depresión y utilizar el alcohol como refugio.

En muchos casos, las mujeres, beben impulsadas por la necesidad de encontrar la forma de calmar su soledad, los sentimientos de inferioridad, y los conflictos acerca de su rol sexual, independientemente de su estilo de vida.

De esta manera encuentran en el alcohol y una solución rápida y eficaz para salir del paso y evadir sus problemas, lo que genera una dependencia directa. Sin darse cuenta comienzan a sentirse protegidas por la dosis que ingieren a diario convirtiéndose en alcohólicas.
Por todo esto se podría decir que el alcoholismo en las mujeres se trata de una combinación de distintos factores que, en su conjunto, generan la necesidad de encontrar una vía para evacuar sus miedos, secretos e inseguridades.

Fuente: Fundación Manantiales

miércoles, 19 de octubre de 2011

El alcohol y la mujer


Hasta hace pocos años, se afirmaba que por cada 10 hombres alcohólicos existía una mujer también alcohólica; datos recientes demuestran que la situación ha variado en forma drástica ya que por cada 10 hombres alcohólicos, hay cuatro mujeres. Las cuales, por lo general, lo hacen en situaciones y contextos muy diferentes a los del hombre.

Estas cifras aproximadas preocupan, pero más debería alarmarnos el consumo excesivo que en nuestro país se esta volviendo una costumbre; y donde las mujeres están desempeñando un papel muy activo. Según informes de Fundación Manantiales (Centro de Diagnostico y Tratamiento de las Adicciones), en los últimos cinco años se observa un aumento en la consulta de la población femenina, las mismas acceden a estas porque en el caso de las mujeres el uso y el abuso de alcohol y drogas esta cargado de culpabilidad.

El análisis de la información al respecto nos muestra que las mujeres consumen alcohol cada vez con mayor frecuencia, como una salida a las presiones derivadas de su trabajo en el hogar. Porque, al ingresar al mercado de trabajo, las mujeres disponen, lógicamente, de menor tiempo para el cuidado de los hijos y del hogar, tarea que debería de ser compartida por ambos miembros de la pareja y no solo asumida por la mujer.

Fuente: Fundación Manantiales


martes, 18 de octubre de 2011

¿Cómo saber quién es alcohólico?


-¿Qué haces ahí?- preguntó al bebedor, a quien encontró instalado en silencio,

ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.

-Bebo- respondió el bebedor con aire lúgubre.

-¿Por qué bebes?- preguntóle el principito.

- Para olvidar- respondió el bebedor.

- ¿Para olvidar qué?- inquirió el principito, que ya le compadecía.

- Para olvidar que tengo verguenza- confesó el bebedor bajando la cabeza.

- ¿Verguenza de qué?- averiguó el principito, que deseaba socorrerle.

- !Verguenza de beber!- terminó el bebedor, que se encerró definitivamente

en el silencio.

El principito

Antoine de Saint-Exupéry


La respuesta no es fácil, debido a que en la cuestión aparecen de inmediato algunos conceptos erróneos, muchos prejuicios y bastante falta de conocimiento. Alrededor del tema, por otra parte, se mueven no pocos intereses familiares e incluso sociales, y la negación del hecho no existe sólo por parte de su protagonista: a veces los parientes se niegan a reconocer que tienen en la familia a un “vicioso.”

La actitud general ante el problema oscila entre una crítica despiadada y una comprensión benevolente: o bien los borrachos son degenerados que deberían estar en la cárcel o el manicomio, o bien son cómicos, en realidad no le hacen daño a nadie y lo mejor es no darles tanta importancia. Ambas actitudes soslayan el núcleo del problema.

Es indispensable definir y enfocar el tema en forma apropiada.. Porque no todos los que beben en exceso son alcohólicos, e incluso hay muy diversas formas de alcoholismo y tipos de alcohólicos. Antes de ensayar un marco referencial, conviene arriesgar una idea que parece confirmarse en los hechos: alcohólicos son aquellos que beben con culpa, generalmente inconsciente. Suelen dar explicaciones: según ellos beben para mitigar el excesivo calor o el frío, o para calmarse luego de un supuesto disgusto que acaban de tener, o para aplacar su sed. Difícilmente admitan que beben porque les gusta, y explican allí donde nadie les pide que expliquen nada. Aparentemente la culpa no los deja beber en paz.


Fuente: Fundación Manantiales

jueves, 6 de octubre de 2011

Estrategias de reducción del consumo


El objetivo de las técnicas psicológicas, descritas anteriormente, es la abstinencia del alcohol. Algunos pacientes que no reúnen criterios de dependencia, aunque presentan alguno o varios problemas derivados de su consumo, no se han planteado abandonar el consumo de alcohol por lo que es conveniente emplear otro tipo de estrategias como control y reducción del consumo. En estos casos se han empelado diversas estrategias psicológicas como:

Objetivos:

Monitorización del consumo de alcohol: consiste en el registro del número de unidades de alcohol consumidas en cada ocasión, junto con el cálculo del total semanal. Hay que señalar la duración del período de consumo, así como otras circunstancias como situaciones en las que éste se realizó, compañías, consecuencias y si utilizó alguna estrategia de reducción del consumo.

Establecer objetivos específicos para reducir el consumo: Aunque los objetivos los debe poner el paciente, puede ser útil dar orientaciones como:

  • Número máximo de unidades por semana.
  • Número de días de abstinencia a la semana.
  • No consumir en situaciones de alto riesgo.
  • Frecuencia del consumo en cada unidad de tiempo.
  • Reducir o cambiar el tipo de bebida.

Utilizar técnicas cognitivo-conductuales para aprender a responder de forma diferente en situaciones de riesgo y modificar el consumo.

Fuente: Fundación Manantiales

jueves, 29 de septiembre de 2011

Alcoholismo, intervenciones breves


Un problema muy frecuente entre las personas que presentan problemas derivados del consumo excesivo de alcohol es el bajo porcentaje de estos que acude a un servicio solicitando ayuda. Una solución a estas dificultades es la intervención en atención primaria.

Se realizan entre 1 y 4 sesiones de 30-60 minutos. La intervención breve se inicia con una evaluación global del paciente y del consumo de alcohol mediante una entrevista estructurada, cuestionarios, y pruebas biológicas. Luego, se presentan los hallazgos de la evaluación de una manera neutra, objetiva, clarificando los hallazgos y solicitando opinión o parecer al paciente. Posteriormente, se da consejo respecto del consumo de alcohol o se pacta con el paciente el nivel de consumo. Se suele dar material de apoyo acerca de la enfermedad y sus consecuencias.

Fuente: Fundación Manantiales

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Alcoholismo, terapias de grupo


Para muchos autores, la terapia de grupo es el método de elección en el tratamiento del alcoholismo. Sin embargo, no existe una técnica específicamente diseñada para el tratamiento de esta enfermedad; más bien existen múltiples orientaciones teóricas. Hay terapias de grupo de orientación dinámica, psicodrama, terapia emocional correctiva de Ellis, cognitiva-conductual (muchas de las técnicas explicadas anteriormente pueden realizarse en grupo) y grupos de discusión.

La terapia de grupo puede ser una experiencia de apoyo, terapéutica y educativa, que puede motivar y mantener a los pacientes en abstinencia. Los factores terapéuticos que intervienen son: identificación, comprensión de la influencia que el consumo de alcohol tiene en su vida, comprensión de sus reacciones y de los demás y aprendizaje en la comunicación de sentimientos.


Fuente: Fundación Manantiales

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cuando papá es alcohólico

Tener un padre alcohólico multiplica y facilita la cantidad de problemas que puede haber en un hogar.
Una persona adicta al alcohol no se perjudica solamente a si mismo sino también al entorno más cercano que lo rodea.
Sus cambios de humor, de hábitos y de tiempos,
sus malas contestaciones y hasta la violencia física y psicológica están a la orden del día y se transforman en factores comunes dentro de la rutina de la familia.
La tolerancia desaparece, la mala predisposición aumenta y las situaciones conflictivas se apoderan de el adicto perpetuando malos tratos a toda la familia.
Cualquier cosa, hecho, situación o tema que en otro momento se hubiera tratado con calma y madurez ahora se convierte en un drama existencial y en un dolor de cabeza para el círculo familiar.
El adicto pierde el control de sus decisiones, no mide sus palabras, mucho menos sus actos e impulsos. Se corre de los límites, juega todo el tiempo con ellos y descuida cuál es el o los efectos que sus comportamientos pueden causar en los demás.
Le hes difícil darse cuenta que necesita ayuda, que lo que está viviendo está terminando con su vida y la de su familia por eso el pedido de contención y asistencia tarda en llegar y en algunos casos nunca se manifiesta.
Es fundamental el rol de la familia. La intervención, a tiempo, de un equipo médico y terapéutico puede salvar la vida del adicto y mejorar la situación delicada que están viviendo.


lunes, 5 de septiembre de 2011

Alcoholismo...cuando los vasos se multiplican

"Tome un vaso de vino todas las noches durante la cena, hace bien al corazón" frase que resuena en distintos consultorios médicos, charlas de amigos y compañeros de trabajo.
Es que ese consejo es sano y fácil de comprobar . Un vaso de una bebida alcohólica es un gusto que la persona se puede dar y que encima, en el caso del vino, hace bien a la salud.
Ahora..¿qué pasa cuando ese vaso se multiplica y el tiempo que pasa entre uno y otro es cada vez menos? ¿Cuando el sueldo se va en bebidas alcohólicas?, ¿Cuando la persona vive por y para el alcohol o cuando las relaciones interpersonales empiezan a quebrarse? la respuesta a todas estas pregunta se resume en una sola: esa persona se transformo en un alcohólico.
La adicción al alcohol viene de la mano de una gran cantidad de problemas de todo tipo, de salud, económicos, personales y laborales. Todos estos mezclados generan quiebre en la personalidad del individuo que consume.
La percepción de la realidad se distorsiona, los estados de ánimo cambian y los conflictos están a la orden del día.
La persona se vuelve inestable, niega que lo que está viviendo a parte de ser una enfermedad es un verdadero problema.
La negación es uno de los puntos por los que la mayoría de los adictos pasan. Asumir que lo que están viviendo está terminando con sus vidas en todos los sentidos es uno de los procesos más difíciles y largos para los adictos.

Fuente: Alcoholismo 

martes, 16 de agosto de 2011

¿Es usted alcohólico/a?

Por favor responda a las Preguntas con Sí/No 

1. ¿Ha tratado alguna vez de dejar de beber durante una semana o más tiempo, sin haber podido cumplir el plazo?
2. ¿Le molestan los consejos de otras personas que han tratado de convencerle de que deje de beber?
3. ¿Ha cambiado de una clase de bebida a otra con objeto de evitar emborracharse?
4. ¿Se ha tenido que tomar algún trago a primeras horas de la mañana durante el último año?
5. ¿Envidia usted a las personas que pueden beber sin meterse en líos?
6. ¿Ha tenido algún problema relacionado con la bebida durante el último año?
7. ¿Ha ocasionado su forma de beber dificultades en su hogar?
8. ¿Trata usted de conseguir tragos "extras" en las fiestas, por temor de no tener suficiente?
9. A pesar de que en ocasiones no es capaz de controlarse, ¿ha continuado usted afirmando que puede dejar de beber cuando quiera?
10. ¿Ha faltado al trabajo, universidad o colegio durante el último año a causa de la bebida?
11. ¿Ha tenido alguna vez "lagunas mentales" (olvido de actos realizados) a causa de la bebida?
12. ¿Ha pensado alguna vez que podría llevar una vida mejor si no bebiera?
Resultados:
Ninguna respuesta afirmativa:

Usted no tiene ningún problema con el alcohol. Lo más probable es que no beba nada.
De 1 a 3 respuestas afirmativas:
Posiblemente usted piensa que bebe con moderación. Pero tenga cuidado, se manifiesta una tendencia hacia el alcoholismo. Elimine el alcohol de su vida, ahora que aún está a tiempo de hacerlo con relativa facilidad. Recuerde que todos los alcohólicos empezaron bebiendo con moderación.
De 4 a 8 respuestas afirmativas:
Usted tiene un serio problema con el alcohol. Aunque le sorprenda, usted es alcohólico. Pero no intente dejar la bebida por sí solo. Busque un Centro Profesional con experiencia y profesionalismo que le pueda ayudar.
Más de 8 respuestas positivas:
El alcohol es el gran drama de su vida. Usted está sufriendo mucho y también está haciendo sufrir mucho a los que lo rodean. Busque ayuda urgentemente. Usted no es todavía un caso perdido.

martes, 2 de agosto de 2011

¿Cuál es la población que más consume alcohol?


 La población más bebedora a nivel general es la masculina, y dentro de ella, sobre todo la
franja de edad entre los 25 y 44 años. Dada esta distribución preferente en varones en edad laboral, no es raro comprobar como la prevalencia del consumo de alcohol en la población activa laboral supera a la de la población general.
Hay algunos datos destacados a tener en cuenta.
  • Alrededor de un 95% de la población en edad de trabajar bebe cotidianamente alcohol.
  •  Un 15 % de los trabajadores se encuentran incluidos dentro del grupo de alto riesgo de consumo alcohólico.
  • Casi un 30% de los trabajadores empleados, bebe alcohol, en mayor o menor cantidad durante los días laborables.  

 Hay una gran concentración de consumidores de alcohol de alto riesgo en trabajos con mayor problemática de seguridad, como son los sectores de construcción, metal o siderurgia y en transportes.
La adicción al alcohol puede representar un riesgo en el mundo del trabajo, que aumenta en función de la cantidad o graduación alcohólica, aunque los riesgos sociales se pueden dar con cantidades más pequeñas.


Fuente: Alcohólicos Anónimos